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Que hacer para disminuir la ansiedad

abril 3, 2020

La ansiedad es una emoción que todo el planeta experimenta frente a una situación de inseguridad y amenaza. Prepara a la persona para escenarios que pueden tener un resultado negativo. Es adaptativa y es buena. El inconveniente viene cuando se transforma en patológica y se manifiesta en un grado demasiado intenso y con gran frecuencia.

Lejos de asistir a amoldarse, bloquea al individuo y le lleva a un resultado peor del deseado, pudiendo comprometer su salud física y mental. Para no llegar a este punto, Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad De España para el Estudio de la ansiedad y el Agobio (SEAS) explica de qué manera supervisar la ansiedad cuando esta se vuelve alarmante.

Cano rechaza rotundamente el empleo de fármacos para solventar el inconveniente y apuesta por la terapia cognitivo conductual. “Es la que más se ha estudiado a nivel científico y que mejor ha probado su eficacia”. Para comprender exactamente en qué consiste esta terapia y dar consejos útiles, explica detalladamente los pasos precisos para superar la ansiedad.

1. Informarse de qué es la ansiedad y cuáles son sus síntomas

“Hay personas que ignoran que los síntomas que sufren están ocasionados por la ansiedad”. El paso inicial para recobrarse es saber qué les pasa y caer en la cuenta de los síntomas. “Taquicardias, sudor, incremento de la temperatura, complejidad para dormir, molestias digestibles, etcétera, son ciertos de ellos”. Después habría que descubrir los factores causantes y también informarse de qué son las emociones y la ansiedad.

2. Reinterpretar el inconveniente

La ansiedad lo que hace es que la persona anticipe unas consecuencias muy negativas por si las moscas se generan. Cano recomienda “interpretar la amenaza de forma menos grave, ser realistas y no magnificar”.

De forma práctica:

• Razonar si la posibilidad de que ocurra lo peor es tan grande.

• Preguntarse: “si ocurriera lo peor ¿verdaderamente sería tan grave?”.

• Poner atención en los inconvenientes solo cuando se puede hacer algo. “Cuando no existe nada que hacer, hay que proseguir la vida normal y atender otras cosas”.

3. Desviar la atención del inconveniente

Cuando hay ansiedad la atención está de forma continua enfocada al inconveniente, “no dejamos de meditar en lo que nos preocupa”, explica Cano.

“La persona tiene que aprender a relajarse, a no centrar su atención todo el rato en el inconveniente. Estar en alarma, mas asimismo reposar y guardar recursos cuando no se puede hacer nada”.

Para conseguirlo hay que:

• Obligarse a meditar en otra cosa.

• Obligar a hacer algo diferente para distraerse.

4. Interpretar los inconvenientes como un reto, no como una amenaza

El especialista agrega como consejo “la interpretación de las contrariedades como un reto, en lugar de como como una amenaza”. Esto deja encarar la situación con motivación, dejando a un lado la preocupación.

5. Técnicas de relajación

Asimismo asisten las técnicas de relajación (muscular progresiva, respiración, imaginación, entre otros muchos). Con ellas se reduce la activación fisiológica, se sueltan los músculos, etcétera Cano señala la conveniencia de hacerlo todos y cada uno de los días.

“Cuando se adiestran estas habilidades, los inconvenientes comienzan a resolverse”, asevera Cano. “El paciente –continúa- se da cuenta de sus fallos y los corrige. De este modo comienzan a aliviarse los problemas”.

Qué hacer frente a un ataque de ansiedad o de pánico

En el momento en que una persona padece un ataque, la ansiedad se desmanda, pierde el control y se amedrenta ante ese descontrol. “La tasa cardiaca aumenta, se complica la respiración, hay hiperventilación, incremento de la temperatura y temblor”.

“El sistema nervioso se afecta y hay que sosegarle transmitiendo la sensación de que no hay riesgo, que no hay una situación extrema y que lo que ocurre no es grave. Al mudar el foco de la atención y la relevancia que le damos a los síntomas del acceso de pánico, estos disminuyen”.

La mejor manera de conseguir esto es:

• Hacer y meditar en otra cosa.

• Conversar sobre otros temas.

• Ponerse a trabajar en algo.

• Efectuar cualquier actividad que deje no darle relevancia a los síntomas que tiene.

• En lugar de hiperventilar, respirar más de manera lenta.